Lactancia en tándem: una aventura para tres

Dos hermanos que nacen en un intervalo corto de tiempo (uno, dos o incluso tres años) pueden compartir lactancia. Es una decisión de la madre compatibilizar el amamantar a ambos retoños, sin más complicación que armarse de paciencia y alimentarse correctamente. Pueden, incluso, lactar a la vez, aunque encontrar la postura adecuada sea algo complicado.

Una de las ventajas de apuntarse a la lactancia tándem es cuidar emocionalmente al bebé que ya no lo es tanto y que de repente ve cómo su mundo queda trastocado por la llegada de una hermanita o hermanito. En ocasiones lactantes que ya estaban reduciendo el número de tomas se aferran con fuerzas renovadas al pecho de la madre. Es una forma efectiva de reclamar seguridad y atención.

La leche, en función de la demanda

Para el recién nacido tener un «competidor» no supone ningún inconveniente. La producción de leche de una madre sana y bien nutrida es la suficiente para amamantar a los dos, ya que se genera en función de la demanda. El cuerpo femenino está preparado para dar sustento a sus retoños aunque sea en embarazos múltiples. La madre (y a veces también los bebés) decidirá si ir alternando de pecho o si dedicar uno a cada lactante.

Con la lactancia tándem la mamá consigue exprimir al máximo la fuente de salud que supone, tanto para ella como para los bebés, el amamantarlos. Y estrecha aún más la relación que existe entre los tres. Tradicionalmente se hablaba de la figura de «hermanos de leche» para los amamantados por la misma mujer aunque no tuvieran relación de parentesco, evidenciando el vínculo que generaba la lactancia. Tanto más, por tanto, para los que ya son hermanos de pleno derecho.

Pros y contras

Quien se lleva la peor parte es la madre, pero desde luego es una práctica asumible, sólo hace falta un poco de voluntad. Es intensa porque sobre todo en los primeros meses los pechos pasarán casi más tiempo fuera del sujetador que dentro. Y porque no siempre es fácil organizar los turnos, sobre todo por las noches, y puede generar episodios de llanto por parte de quien reclama su parte.

Una ventaja que puede suponer para las madres, al principio de esta etapa tándem, es el ayudar a solventar dificultades cuando se produce la subida de la leche, nada más recibir el alta del hospital. Porque puede ocurrir que los pechos se pongan extremadamente duros, tanto que un recién nacido tenga difícil succionar, pero un lactante más experimentado no tiene problema para mamar y de paso reducir la presión. En la otra cara de la moneda, al estar esos días los pezones especialmente sensibles llevarán peor la dentición del bebé de más edad.

En definitiva, la lactancia tándem es una aventura que puede estar llena de matices y de satisfacción. Aunque las madres que opten por ella también tienen que ser conscientes de que requerirá ciertos apuros sobre todo al principio, hasta que se vaya normalizando la demanda.

 

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