La Salud Mental, la gran ausente en el protocolo de embarazo

«La Salud Mental está ausente en el programa de atención a las embarazadas». Eva Tubío Arcós, enfermera especialista en este campo, participó en la VI Jornada Asturiana de Enfermeras de Salud Mental (AEESME), que se celebró en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés. Trabajadora del centro de Montevil, alertó de las carencias del sistema sanitario, poniendo por delante las evidencias: que el 75 por ciento de las mujeres con trastorno mental perinatal (antes, durante y después del parto) no tienen diagnóstico.

Y es que, en su opinión, los protocolos de atención a las embarazadas cuidan los aspectos físicos del proceso pero se olvidan de los mentales. «Sin embargo la ONU recoge el derecho de la mujer al goce del grado máximo de salud física y mental que se pueda lograr», señaló Tubío. Algo que, además, no afecta sólo ala embarazada, sino también a su bebé, que «ya cuando está en la barriga empieza a tener memoria emocional, así que todo lo que la mujer esté sufriendo le va a pasar factura después«.

Embarazos que son un infierno

Asistentes a la charla de Eva Tubío.
Asistentes a la ponencia de Eva Tubío, en el San Agustín.

La ponente defendió la normalidad del hecho de que una mujer pueda vivir un embarazo como si fuera un infierno, sin que ningún profesional la pueda juzgar por ello. «Hay que preguntarle a la mujer cómo se siente, qué necesita, y poner los mecanismos necesarios para prestarle atención. Y eso no se está haciendo. A nivel físico hay protocolos muy buenos, pero falta la parte mental, que no se está detectando».

La especialista en Salud Mental se refirió también al drama de las madres que dan a luz a un bebé muerto. «¿Alguien le da a esa mujer un tratamiento? ¿O hay algún protocolo que la respalde en su sufrimiento? No, se a para casa, y si está mal, que vaya por su cuenta a un centro de Salud Mental. Esto tenemos que cambiarlo ya».

Lo que Eva Tubío defiende es que la atención social y de Salud Mental tienen que estar integradas en el programa de las embarazadas, y que un profesional detecte sus problemas. No la hay. Sólo lo que buenamente hace alguna matrona o algún ginecólogo con sensibilidad, o si te ven llorando en la consulta».

Esta carencia se hace mas sangrante teniendo en cuenta que no sólo las mujeres somos más susceptibles a tener problemas mentales, sino que también el embarazo supone un cambio físico y psicológico. Sin embargo ningún protocolo orienta a los profesionales sobre cómo atender a una mujer que no está bien.

Carencias en el protocolo del Sespa

Eva Tubío puso como ejemplo de esa carencia el protocolo del Sespa (Servicio de Salud del Principado de Asturias) que se entrega a las embarazadas. Tiene 132 páginas, y ninguna está dedicada a la Salud Mental, ni ningún profesional de este área participó en su elaboración. Del embarazo dice que se pueden producir cambios físicos, psíquicos o emocionales. «Se producen. Es más, nunca más volvemos a ser las mismas. Son cambios brutales a los que las mujeres se tienen que adaptar. Y la guía no lo tiene en cuenta, sólo recomienda una actitud positiva y vivirlos con naturalidad y confianza».

En líneas generales Tubío ve en estas recomendaciones una censura emocional. «Es como si una persona con depresión va a la consulta y le dices: tranquila, todo pasará. Hay un estereotipo hacia las mujeres, se les dice: hazte cargo del bebé, disfruta de tu cuerpo y relájate, que esto es algo temporal». Rebatió también que el porcentaje de casos que evolucionan a depresión posparto sea pequeño, como dice la guía. «El porcentaje es del 10 al 15 por ciento. ¿Eso es pequeño?»

Por último, Eva Tubío, que cosechó en varias ocasiones los aplausos del público, remató: «Quiero transmitir que las mujeres en este periodo, el perinatal, son altamente vulnerables. Objetivamente tienen unos cambios a nivel neurológico muy importantes. Y luego tienen un ser que llega sin libro de instrucciones y requiere adaptación.» Y todo esto se produce «en un medio hostil donde no se nos pregunta ni siquiera cómo estamos. No se hace un programa preventivo y de detección como Dios manda. La mujer tiene derecho a estar deprimida, asqueada y a querer tirar el bebé por la ventana. Tiene derecho a sentir esas cosas. No censuremos ni enjuiciemos a las mujeres».

 

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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