Martín García: un «superhéroe» que llegó al mundo con 725 gramos

Cuando Martín García Santos nació había cumplido 30 semanas en el útero de su madre. Apenas pesaba 725 gramos de peso. Era como una mano de grande, como una botella pequeña de agua. Un cuerpecito diminuto con una voluntad fuerte de sobrevivir. Pasó tres meses ingresado en el HUCA, ahora va a cumplir un año y por fin es capaz de sentarse. Y sus padres sienten por fin que han salido del largo y negro túnel que comenzó apenas se produjo el embarazo, un túnel por el que caminaron con tesón pese a los pronósticos negativos, la cardiopatía con la que nació el bebé y la incertidumbre del proceso. «Si no hubiéramos seguido para adelante no tendríamos un superhéroe que nos hace felices».

Carlos García Junco y Mari Paz Santos Zúñiga, maestros ambos de profesión, son los padres de Martín, un bebé prematuro que avanza despacio pero con pie firme hacia la normalidad. Aunque, ¿qué es la normalidad? Eso es lo que planteó su padre ante un auditorio formado mayoritariamente por personal sanitario, en la II Jornada de Prematuridad que se celebró en el HUCA. «¿Quién es normal en este mundo? Todos somos diferentes, con problemas y capacidades. No podemos tratar a nadie como normal, porque ¿quién lo es?».

Un embarazo difícil desde el principio

El 26 de mayo de 2017 esta joven pareja supo que iban a ser papás. Pero ya desde el principio el embarazo fue difícil. Mari Paz Santos tuvo pérdidas y en dos ocasiones tanto ella como el personal sanitario pensaron que había abortado. Pero no. El bebé seguía anidado en su cuerpo.

Con la ecografía de la semana 20 llegaron más malas noticias. El bebé no estaba bien y tenía una cardiopatía. Y el equipo sanitario les puso ante la decisión de seguir adelante, con riesgo de perder al niño, o de optar directamente por el aborto. La madre tuvo la última palabra. «Yo no quería decidir que nuestro hijo no saliera adelante. Así que decidimos seguir. Con lo que viniera, para adelante». Aunque las críticas arreciaron. «Detrás de cada madre que cree en sí misma hay mucha gente que debería callarse sus consejos o críticas», zanjó Mari Paz. Santos.

En todo el proceso hubo médicos que les hablaban de aborto seguro y otros que veían viable el bebé. Estaban en medio de un tira y afloja de opiniones de expertos, en un carrusel de emociones difícil de gestionar. «Estábamos en el túnel y aquello no tenía salida. Nos superaba la situación».

Tras la semana 28, la embarazada ingresó en el hospital para hacer controles diarios. Y el día 1 de diciembre, minutos después de que una doctora le dijera que le iba a dar el alta para que pasara el puente en casa, una última ecografía de comprobación lo cambia todo. «Empezaron a aparecer médicos y el ‘todo va bien’ se convierte en ‘tiene que nacer ya'». La angustia los invadió. A la madre le pusieron anastesia total para extraer al bebé, a quien su padre pudo finalmente vislumbrar metido en una camilla diminuta con botellas de oxígeno que echó a correr «como Fernando Alonso».

Lo más duro para la pareja fue no saber qué estaba pasando. «Es una situación límite muy difícil de controlar». Pero finalmente las piezas comenzaron a encajar y Mari Paz Santos pudo conocer finalmente a su hijo al tercer día (antes no se pudo levantar). Hasta ese momento lo pudo ver sólo por las fotos que le mostraban.

El periodo de hospitalización

Con el nacimiento no cesó la zozobra. Los meses en el hospital también fueron duros. «Por la mañana te dicen que muy bien y te vienes arriba, y a las cuatro de la tarde entra en aislamiento y otra vez para abajo», recordó la madre. Finalmente el 1 de marzo, tres meses exactos después de nacer, recibieron el alta.

Y la batalla continuó. Tuvieron que ir al Hospital de La Paz, a Madrid, para que operaran al bebé. Y las imágenes de aquella intervención, con un costurón enorme en el cuerpo diminuto, hicieron asomar las lágrimas en buena parte del auditorio que escuchó el relato. El trabajo también continúa de la mano de los profesionales de la Unidad de Atención Infantil Temprana de Oviedo.

El final, feliz, muy feliz: «Gracias al equipo de Neo, un año después aquí estamos los tres». Y el futuro seguirá siendo una aventura. «Somos conscientes de que cuando Martín empiece al cole a lo mejor le cuesta. Empezará a escribir y a leer, cuando le corresponda. Pero lo que importa es que se forme como persona. Los mínimos académicos, los máximos a nivel social». Carlos, Mari Paz y Martín son «superhéroes en educACCIÓN».

 

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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