La seguridad en autobús, en manos del azar

La normativa gijonesa es mucho más clara que la ovetense en cuanto a los desplazamientos de menores en transporte urbano

La seguridad de los bebés queda en manos del azar cuando se trata de viajar en autobús. Y es que no existe una normativa legal que determine las condiciones en las que se permitirá el desplazamiento de los menores de tres años en este tipo de transporte. A diferencia del vehículo propio, donde es clara la norma sobre los requisitos a cumplir, los autobuses quedan en tierra de nadie.

No es la primera vez que viajar en autobús urbano con bebé es fuente de conflictos. Ocurrió, por ejemplo, en Gijón, donde un chófer se negó a que una familia llevara a un bebé en brazos y no en la sillita. Sin embargo el reglamento de viajeros de la empresa municipal de transportes, EMTUSA, deja claras las condiciones: el bebé puede permanecer en su sillita, fijada con los sistemas de seguridad disponibles en la plataforma central del autobús, y si no puede ir en los brazos de su cuidador, al que se recomienda ir sentado y con el niño en dirección contraria a la marcha del vehículo. Vamos, que el chófer no anduvo fino.

Las normas de EMTUSA

Según la empresa de transporte de Gijón, el bebé puede permanecer en su sillita, fijada con los sistemas de seguridad, y si no puede ir en los brazos de su cuidador. Las normas de EMTUSA especifican también que las sillas individuales de bebé podrán acceder al autobús por la puerta delantera, y las sillas gemelares por la puerta del medio (para subir estas últimas será necesario advertir previamente al conductor del autobús, por motivos de seguridad).

Al contrario que la empresa gijonesa, que recoge claramente estas directrices, la ovetense TUA (Transportes Unidos de Asturias, que gestiona el transporte urbano de la ciudad) resulta mucho más opaca. En su página web remiten al catálogo de derechos y obligaciones de los usuarios de los transportes colectivos urbanos que data nada menos que de 1998. Y ni una palabra de bebés. Eso sí, TUA presume de que todos sus coches son de piso bajo y con rampa de acceso para las sillas de ruedas, así que eso al menos garantiza que sea fácil acceder con un carrito.

Desplazamientos interurbanos

Los problemas no están sólo en los desplazamientos urbanos, también en los interurbanos. Las propias compañías reconocen en sus páginas web el vacío legal que existe al respecto. «Actualmente no existe ningún dispositivo de seguridad como sillas de transporte especializadas ni cinturones específicos para niños. En el caso de que en el futuro existan sillas adaptadas para viajar en autobús, éstas deberán siempre ser proporcionadas por el viajero. Alsa está a la espera de una normativa referente a menores de 3 años, y a  un sistema específico de seguridad homologado que pueda ser adaptado a nuestros autobuses», reseña esta compañía en su página web. Esta misma empresa de transportes añade que se puede viajar con un cochecito de bebé, siempre que vaya plegado en el maletero del autobús.

Algunas recomendaciones, ante este vacío legal, son intentar usar la silla infantil del coche (siempre y cuando sea compatible con el sistema de anclaje del autobús en cuestión), o utilizar un arnés de seguridad homologado. En cuanto a llevarlo en el regazo, no es del todo seguro, ya que en caso de frenazo o accidente el bebé queda desprotegido. Ni siquiera los sistemas de porteo garantizan su seguridad. Pero todas estas precauciones quedan a criterio de los padres, ya que el Reglamento General de Circulación se ha olvidado de los bebés.

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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